Recubrimiento Epóxico
El recubrimiento epoxi aplicado a tanques metálicos atornillados constituye una solución de barrera altamente eficaz para proteger el acero frente a la corrosión y agentes químicos, especialmente en instalaciones donde los fluidos almacenados o el ambiente exterior son más agresivos que en aplicaciones tradicionales de agua no potable o PCI. A diferencia del galvanizado, el epoxi no actúa de forma sacrificial, sino como una película impermeable con capacidad de aislamiento, razón por la cual su correcta aplicación y adherencia resultan determinantes.
Los epoxis pueden aplicarse mediante pulverización, rodillo o mediante sistemas FBE (Fusion Bonded Epoxy), alcanzando espesores típicos entre 250 y 500 micras, dependiendo de la finalidad. Estos espesores ofrecen una excelente resistencia a la humedad, cloruros moderados, aguas residuales, lodos y fluidos industriales ligeramente corrosivos. La selección del sistema epoxi debe considerar parámetros tales como pH del fluido, temperatura máxima de servicio, presencia de abrasivos y contenido de sólidos, ya que estos factores pueden afectar directamente su longevidad.
La preparación de la superficie es crítica: normalmente se especifica un grado Sa 2½ mediante chorreado abrasivo, ya que una adherencia deficiente puede generar fallos como blistering, delaminación o pérdida de film. Mediante ensayos de continuidad —como el holiday test con tensiones entre 1.250 y 1.500 V— se comprueba la ausencia de poros o discontinuidades. Para tanques destinados a agua potable existen formulaciones epoxi certificadas que cumplen normas de inocuidad, lo cual permite su uso en captación, tratamiento y almacenamiento sanitario.