Acero Vitrificado
El acero vitrificado —glass-fused-to-steel— combina el acero estructural con un recubrimiento vítreo fusionado a temperaturas entre 820 °C y 930 °C. Como resultado, se obtiene una superficie no porosa e inerte con una resistencia química excepcional, apta para rangos de pH extremos entre 1 y 14, lo cual lo sitúa por encima del epoxi y cercano al acero inoxidable en términos de durabilidad, con la diferencia de que su comportamiento frente a químicos agresivos puede ser aún más favorable en determinadas aplicaciones.
Este sistema proporciona una barrera continua que no absorbe fluidos ni permite permeación, lo cual garantiza ausencia de transferencia al contenido y facilita limpieza e higienización. Es ideal en sectores donde la corrosión química, abrasión o procesos anaeróbicos son críticos, como plantas de tratamiento de aguas industriales, digestores, biogás o almacenamiento prolongado de efluentes.