Acero Inoxidable

Acero Inoxidable

El acero inoxidable se emplea en tanques metálicos cuando la corrosión debe reducirse al mínimo y la integridad del fluido almacenado es prioritaria, especialmente en agua potable, industria alimentaria, farmacéutica o instalaciones críticas. Su resistencia proviene de la película pasiva de óxido de cromo que se forma espontáneamente sobre su superficie y que se autorregenera en caso de microdaños, evitando así la progresión de la corrosión.

Las calidades más empleadas en tanques son AISI 304 y AISI 316. El acero 304 ofrece excelente resistencia en ambientes poco agresivos, mientras que el 316 incorpora molibdeno, mejorando la resistencia frente a cloruros, niebla salina y procesos industriales. Para aplicaciones industriales severas o ambientes marinos puede considerarse 316L (bajo carbono) para mejorar soldabilidad o incluso aceros dúplex para cargas y corrosión combinadas.

La vida útil de los tanques de acero inoxidable suele superar las cuatro décadas con un mantenimiento mínimo, lo que reduce drásticamente el coste operativo a largo plazo. No requieren recubrimientos interiores, eliminando riesgos como: delaminación, porosidad, incompatibilidad química o degradación. Esta estabilidad es especialmente apreciada en centros de datos, plantas agroalimentarias y depósitos municipales de agua potable.

En términos de ingeniería, el acero inoxidable conserva propiedades mecánicas estables, permitiendo su uso en combinación con altas cargas hidrostáticas o esfuerzos por viento y sismo. Además, su superficie lisa reduce incrustaciones, facilita la limpieza y evita transferencia química.

Su limitación principal reside en el coste inicial, superior al de otros recubrimientos. No obstante, cuando se analiza el coste ciclo de vida —considerando OPEX prácticamente nulo— se convierte en la opción más rentable en proyectos con horizonte temporal largo o exigencias sanitarias elevadas.

Aplicaciones Recomendadas


  • Centros de Datos
  • Depósitos Municipales
  • Alimentación y Farmacéutico
  • Marino y cloruros moderados

Ventajas Aplicadas al Tanque

Ventajas aplicadas al tanque:
  • Resistencia extrema sin recubrimientos adicionales
  • Apto para agua potable y entornos higiénicos
  • Mantenimiento mínimo
  • Longevidad muy elevada
  • Comportamiento estructural estable