Acero Vitrificado

Acero Vitrificado

El acero vitrificado —glass-fused-to-steel— combina el acero estructural con un recubrimiento vítreo fusionado a temperaturas entre 820 °C y 930 °C. Como resultado, se obtiene una superficie no porosa e inerte con una resistencia química excepcional, apta para rangos de pH extremos entre 1 y 14, lo cual lo sitúa por encima del epoxi y cercano al acero inoxidable en términos de durabilidad, con la diferencia de que su comportamiento frente a químicos agresivos puede ser aún más favorable en determinadas aplicaciones.

Este sistema proporciona una barrera continua que no absorbe fluidos ni permite permeación, lo cual garantiza ausencia de transferencia al contenido y facilita limpieza e higienización. Es ideal en sectores donde la corrosión química, abrasión o procesos anaeróbicos son críticos, como plantas de tratamiento de aguas industriales, digestores, biogás o almacenamiento prolongado de efluentes.

La vida útil del acero vitrificado puede superar los 40 o 50 años sin necesidad de mantenimiento significativo. A diferencia del epoxi, no requiere repintado, y su resistencia química lo convierte en una de las opciones preferentes cuando el fluido almacenado no puede estar en contacto con materiales reactivos.

En términos de ingeniería, la única precaución reside en el montaje: el esmalte vítreo debe protegerse frente a impactos para evitar microfisuras. Sin embargo, correctamente instalado, el sistema presenta estabilidad estructural elevada y comportamiento óptimo frente a abrasión, químicos y UV.

Aplicaciones Recomendadas


  • Aguas industriales agresivas
  • Plantas de tratamiento y digestores
  • Agua potable
  • Almacenamiento a largo plazo

Ventajas Aplicadas al Tanque

Ventajas aplicadas al tanque:
  • Resistencia extrema a químicos y Ph extremos
  • Superficie inerte apta para potable
  • Abrasión muy baja
  • Mantenimiento casi nulo
  • Vida útil muy larga